Saludo desde el otro lado del cadalso, después de confrontar el inevitable curso del tiempo y del destino.
Me saludo a mi misma desde adelante o desde atras, desde donde ya no me veo hasta donde ya no puedo ver nada mas.
Desde este silencio que me absorve hasta los gritos.
El saludo interminable hacia lo desconocido, hacia lo olvidado, hacia lo recorrido, hacia lo superado.
Desde de aqui, el mismo lugar en el que me pierdo y me encuentro.
Desde la misma piel y la misma voz. Desde este espacio que por más vacio que se encuentre hace posible cualquier verdad al mismo tiempo que la niega, que la confirma, que la destroza, que finalmente crea.
Donde soy un resquicio de algo.
Donde soy.